CRÉDITO-DE-FORMACIÓN-NOTICIAS

Hoy día, muchas de las empresas españolas existentes no hacen uso de los créditos de formación que reciben y que tienen disponibles con el fin de que sus empleados adquieran y actualicen sus conocimientos relacionados al sector al que pertenecen. Pero, ¿por qué?

Curiosamente, la mayoría de estas organizaciones no suelen invertir en formación debido a la ignorancia que gira alrededor de este crédito de formación y la forma de emplearlo. Por ello, la respuesta a la pregunta anteriormente escrita es simple: el DESCONOCIMIENTO y la falta de información.

Hoy mismo, 18 de octubre de 2021, el Diario de Navarra ha reflejado en su portal digital a la perfección esta idea con datos:

Noticia publicada por el Diario de Navarra el 18 de octubre de 2021. Créditos de formación.
Noticia publicada por el Diario de Navarra el 18 de octubre de 2021. Créditos de formación.

De las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social de empresas y trabajadores, existe un porcentaje del 0,7% que se destina al denominado fondo de formación continua bonificada. Con ese dinero las empresas pueden recuperar lo que inviertan en cursos de formación de los empleados en activo para mejorar sus habilidades y competencias profesionales, o adquirir nuevas aptitudes. El mecanismo se creó en 1993 bajo la denominación de Forcem y ha ido evolucionado hasta la actual Fundae (Fundación Estatal para la Formación en el Empleo) en la que participan la patronal (CEOE y Cepyme), los dos sindicatos mayoritarias (UGT CC OO) y el SEPE. Sin embargo, ni todos los empleados, ni por supuesto todas las empresas, conocen que tienen disponible ese crédito para recuperar lo invertido en formación, ni, tampoco, que pueden acumularlo hasta dos años si lo comunican antes de junio. Según los últimos datos disponibles, de los 16,4 millones asignados en 2020 a las empresas navarras, 9,2 millones se quedaron sin utilizar. Es casi tanto dinero como el que destina el Servicio Navarro de Empleo para todos sus cursos de formación y convocatorias. Aunque en 2020 el volumen de dinero para formación que se quedó sin utilizar fue mayor debido a la pandemia de la covid, en ninguno de los ejercicios precedentes se ha llegado a utilizar todo el dinero asignado. En 2019 se quedaron sin emplear 6,4 millones y en 2018 cinco millones. El año pasado únicamente 3.515 compañías utilizaron su crédito disponible para formación que llegó a un total de 37.325 asalariados que recibieron una media de 13,7 horas por acción formativa. Por sectores, 1.187 de las compañías que lo utilizaron pertenecen al sector servicios. Le siguen la industria, con 825, el comercio con 680 y la construcción, con 435. Las dos últimas posiciones las ocupan hostelería (317) y agricultura (72). Cada trabajador formado da lugar a tantos participantes como acciones formativas realice en el año. En 2020, fueron en total 64.124. La mayoría (36.007), por vía presencial, pero hubo otros 27.684 participantes en teleformación y otros 433 en modalidad mixta.

Con todo, hubo más de 16.000 empresas que no emplearon su crédito y, por ende, 148.675 de los asalariados potencialmente beneficiarios de esta formación se quedaron sin poder disfrutar de ella. En su mayor parte pertenecen a empresas de entre 1 y 9 trabajadores donde existe un mayor desconocimiento sobre esta formación bonificada que obliga a las empresas a realizar una serie de gestiones administrativas.

De hecho, los datos disponibles sobre el crédito Fundae utilizado en 2020 revelan que casi el 60% de los participantes formados trabajan en empresas de más de 249 empleados. Por el contrario, en compañías de 1 a 9 trabajadores, únicamente hubo 3.340 participantes formados.

Hay que tener en cuenta, como explica Javier Iradiel, responsable de Formación y Calidad de la Confederación Empresarial Navarra (CEN), que en la formación continua bonificada “la empresa paga el curso pero luego se bonifica su importe en las cuentas de la Seguridad Social, con lo que en la práctica no supone gasto alguno”.

Pero, ¿cuánto dinero se puede bonificar las empresas? Como explica el responsable de formación de CEN, los niveles de bonificación son diferentes en función del tamaño de cada empresa. Lasque cuentan con hasta 9 trabajadores pueden recuperar hasta el cien por cien de lo que inviertan en este tipo de formación.

En el caso de una compañía de 10 a 49 empleados el importe máximo es del 75%. Esta cantidad desciende hasta el 60 por ciento para las medianas (de 50 a 249 trabajadores) y se sitúa en el 50% para las grandes empresas. Sin embargo, estas cifras no implican que todo lo que la empresa invierta en formación bonificada se pueda recuperar ya que existe un límite. “En las compañías de entre 1 y 5 trabajadores, el máximo bonificable son 420 euros. A partir de ahí, lo que se gaste ya no se puede bonificar, aunque el coste laboral del tiempo que pase el empleado en el curso cuenta como aportación privada a la Seguridad Social”.

Es decir que, en Navarra, el grueso de las empresas contaría con ese fijo de 420 euros. “Con todos los trámites burocráticos que hay que hacer para recuperar el dinero, muchas empresas consideran que no les compensa y lo dejan pasar”, reconoce Iradiel.

 

AGRUPACIONES DE EMPRESAS

Y eso es precisamente lo que ha llevado a la CEN, de la mano del Servicio Navarra de Empleo, a impulsar la figura de las agrupaciones sectoriales y territoriales. Consiste en que una misma entidad organizadora pueda agrupar el crédito disponible de micro y pequeñas empresas para poder ofrecerles formación. “En CEN somos 47 organizaciones empresariales y son alrededor de 7 las que organizan este tipo de formación por lo que el margen que tenemos para tratar de atrapar el crédito de las empresas es importante”.

La normativa de Fundae establece que del importe que cueste un curso únicamente se puede imputar un 10% del coste de la formación en concepto de gestión. Sin embargo, desde este año, fruto de la colaboración con CEN para tratar de aprovechar un mayor volumen del crédito disponible, el SNE abonará un 10% adicional en concepto de gestión con un límite máximo de 5.000 euros. “Buscamos ayudar a las empresas a consumir su crédito disponible y tiene sentido que esto se haga a través de organizaciones empresariales, entidades sin ánimo de lucro que están para dar servicio a sus asociadas”.

 

La CEN y el SNE trabajan para agrupar fondos de pequeñas y micro compañías

A muchas pequeñas y micro empresas las cuentas de la formación bonificada no les salen y el dinero que tienen asignado no lo emplean en buena medida por la complejidad que conlleva gestionar esa formación. Una problemática a la que tratan ahora de dar respuesta desde la Confederación Empresarial de Navarra y el Servicio Navarro de Empleo con un proyecto conjunto con el que persiguen agrupar el crédito Fundae de micro y pequeñas empresas para ofrecer formación conjunta. Para ello, como explica Carlos Adín, responsable del Servicio de Desarrollo de Competencias Profesionales del Servicio Navarro de Empleo, existe disponible un crédito para este año de 75.000 euros que permitirá abonar con un 10% adicional lo imputado por gestión por la entidad organizadora con un límite máximo de 5.000 euros. “Queremos poner las mejores condiciones para que las empresas se agrupen con sus sectoriales para lograr captar esos fondos para formación”, explica Adín. Asegura que si el problema para no hacer los cursos, como esgrimen las pymes, es que no tienen tiempo para organizarlos, si ese trámite lo delegan en la sectorial nos aseguramos de que esos cursos salgan. “Las asociaciones empresariales sectoriales no están solo para negociar el convenio, pueden hacer mucho más”, razona Adín.

Explica que la financiación de las horas empleadas en organizar la formación se hará de una forma objetiva: en función del volumen de formación que gestionen. Es decir, que si gestionan más formación que el año pasado se incrementará no sólo el volumen sino el peso del apoyo económico que reciben del Servicio Navarro de Empleo. “La idea es mantener el nivel de formación y que no vaya para abajo. Con este apoyo económico que se irá renovando cada año, queremos ser esa manilla que permita a muchas empresas abrir la puerta de la formación bonificada”. Podrán actuar como entidades organizadoras aquellas entidades de formación inscritas en el Registro Estatal de Entidades de Formación y las acreditadas para impartir certificados de profesionalidad. También, organizaciones empresariales o sindicales, asociaciones de trabajadores autónomos y de economía social y estructuras paritarias con personalidad jurídica propia, además de externas, y deberán cumplir con una serie de obligaciones. Desde asegurar la adecuación de la formación a las necesidades de la empresa, a contratar a la entidad de formación inscrita (o acreditada).

 

“200 de nuestras empresas se benefician de esa formación”

“La formación no es un gasto, es una inversión”. Natalia Aguirre Iriso cuenta con 25 años de experiencia en el área de formación Fue la encargada de implantar la formación bonificada cuando llegó a ANET (Asociación Navarra de Empresarios de Transporte por carretera y logística) en el año 2008. Hoy la asociación, una de las entidades organizadoras que existen en la comunidad, es una de las que más crédito logra recuperar cada año del que tienen disponible sus empresas para formación, en torno a 120.000 euros. Una cantidad, precisa, que ni siquiera llega a la mitad de la asignada. Este año son ya 162 las empresas del transporte y la logística que han participado en las acciones formativas que organizan y calcula que serán 200 cuando finalice el año. “Todos los cursos que organizamos están orientados a nuestro sector”. Son alrededor de 20 acciones formativas cada año, una de ellas dirigida a obtener el Certificado de Aptitud Profesional (CAP) de los conductores de vehículos de transporte de viajeros y mercancías por carretera que aglutina alrededor de 30 cursos con una media de 15 participantes y que realizan tanto en Pamplona, como en Tudela, San Adrián y Lesaka. Reconoce que el trabajo de gestión que hay detrás de la organización de cada curso es notable por lo que la “ayuda” del SNE les va a venir muy bien para cubrir costes. Le gustaría que más empresas se animarán a participar. “No supone coste alguno para ellos y es muy interesante para que puedan formar a sus trabajadores y ser competitivos”.

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