En el desarrollo de la labor de mantenimiento de instalaciones donde la reproducción o el surgimiento de legionelosis es creciente, se realizan dos actividades: la limpieza y la desinfección. En la limpieza, el objetivo es erradicar la suciedad de un lugar concreto; y en la desinfección, el objetivo es mantener a cero la existencia de microorganismos nocivos (como la legionela), ya sea en espacios o fluidos.

Una vez entendida la diferencia y la función de cada una, intuimos que el empleo de sustancias químicas, productos de limpieza, etc. es algo esencial en dichas prácticas. Es por esto por lo que aquellos trabajadores que se dediquen al mantenimiento de torres de refrigeración, por ejemplo, deben ser conscientes del producto utilizado, la forma en la que lo emplean y los riesgos que puede acarrear un mal uso.

Entre los riesgos que podemos identificar en dicha actividad, encontramos: riesgos físicos, químicos, biológicos y ergonómicos.

¿Cómo eliminar los riesgos químicos?

Resulta ser imprescindible hacer un buen uso en el empleo de productos químicos, ya sea destinados a la limpieza o a la desinfección de superficies donde la proliferación de legionella es elevada. Por esto, para una correcta prevención de dichos riesgos, debemos prestar especial atención en tres puntos, principalmente:

  • Saber escoger bien el producto: ¿qué queremos conseguir con su uso? ¿sabemos bien dónde vamos a emplearle y que caracteriza a este espacio? ¿cuál es la sustancia que menos daño hace al medio y más se adecúa a nuestra demanda?
  • Correcta aplicación: una vez analizados los datos de seguridad de la sustancia a emplear, la aplicaremos de manera eficiente y siempre a favor de lo que buscamos y de la seguridad tanto propia como del medio.
  • Observación de residuos: con el único objetivo de eliminar posibles daños tras la actividad.

¿Qué equipos debemos utilizar para protegernos de estos tóxicos?

En primer lugar, debemos tener en cuenta las diferentes vías por la que las sustancias químicas, utilizadas para prevenir la aparición de legionela, pueden introducirse:

  • Por la nariz o la boca al respirar
  • Por la vía digestiva si ingerimos alimentos o líquidos contaminados, entre otros
  • Por la piel, si ciertas sustancias entran en contacto con la dermis

Una vez entendidas las diferentes vías, deberemos identificar cuál es el equipo de protección conveniente:

  • Para proteger la piel: Trajes completos como EPIs, mandiles, guantes o manguitos
  • Para proteger las vías respiratorias: mascarillas especiales
  • Para proteger los ojos: gafas especiales

Además, algo muy importante en la práctica de limpieza o desinfección es conseguir ejecutar dichas tareas evitando la máxima contaminación posible en el medio en el que se produzca. No solo tenemos que tener en cuenta nuestra propia protección o la de terceros, sino que debemos ser conscientes del medio ambiente y el impacto que la actividad que estamos realizando tendrá en él. Por ello, buscaremos:

  1. Utilizar sustancias poco tóxicas si estas nos ayudarán a conseguir también el resultado esperado
  2. Retirar la actividad lo máximo posible
  3. En el caso de imposibilidad de este último, seleccionaremos el equipo de protección correcto al elemento empleado y a la labor que se realiza

Nosotros, Innova XXI Agro, como empresa formadora, tenemos como misión reducir sucesos nocivos y perjudiciales para el medioambiente y para los seres vivos en general. A través de nuestros Cursos de Higiene Ambiental, entre otros, transmitimos a nuestros alumnos la importancia de realizar una buena ejecución en el mantenimiento de instalaciones. Queremos demostrar que se puede, y que, aportando nuestro granito de arena, mediante la formación y el conocimiento, conseguiremos reducir a cero el daño producido.

Abrir chat
X