cosechadora y tractor recolectando trigo
  • En el tercer trimestre de 2014 había unas 12.000 personas trabajando en el sector primario, un 8,10% más que en el mismo periodo de 2013, según la EPA.
  • En 2011, cuando el sector tocó fondo en la región apenas había unas 3.400 personas. La subida desde entonces ha sido del 252%.
  • La mayoría son jóvenes con formación universitaria que no han encontrado trabajo acorde a su cualificación y tienen vínculos familiares agrarios o ganaderos.
  • Jaime Alonso, biólogo de 25 años: “No me imaginaba volver a mi pueblo”.

Trabajar en el campo se ha convertido en una alternativa más en el mercado laboral para los jóvenes madrileños. La falta de oportunidades en las ciudades ha provocado que cientos de ellos hayan optado por la agricultura y la ganadería como instrumento para ganarse la vida. Así lo corroboran los últimos datos de la Encuesta de Población de Activa (EPA) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). Según estas cifras, en el tercer trimestre de 2014 había unas 12.000 personas trabajando en el sector primario, unas 900 más que en el mismo periodo del año anterior (11.100), un 8,10% más. El dato es más concluyente si nos remontamos al tercer trimestre de 2011, cuando el sector tocó fondo: apenas había unas 3.400 personas. La subida desde entonces ha sido del 252%. En el mismo periodo de 2008, año en el que empezó la caída, había 17.200 personas.

Diferentes asociaciones agrarias y ganaderas achacan esta tendencia al alza, fundamentalmente, a la incorporación de los jóvenes. “Es un hecho que está más que demostrado. Los jóvenes se han metido de lleno en el sector en los últimos tiempos. La falta de oportunidades laborales le ha hecho mirar para el campo”, señala Ivana Martínez, secretaria general de AGIM-COAG Madrid.

“Está tan complicado encontrar un trabajo hoy en día que mucha gente joven está encontrando su sitio en el campo después de haber estudiado una carrera”, asegura Jesús Anchuelo, secretario general de UPA (Unión de Pequeños Agricultores), que precisa que estos jóvenes “tienen ya algún familiar trabajando en la agricultura o la ganadería”

Desde ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) confirman que la mayoría de jóvenes que han optado por iniciarse en esta actividad es debido a que mantienen un vínculo familiar con la misma: “Sí se están incorporando cada vez más jóvenes, pero sobre todo los que proceden de familias con tradición en la agricultura”. Según el estudio ‘Juventud Agraria, en busca de una nueva identidad profesional’, elaborado por elaborado por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en colaboración con la Confederación de Mujeres del Medio Rural (CERES) y el Ministerio de Agricultura, la incorporación al campo se sigue produciendo más a través de los propios familiares (70%) que por iniciativa propia como emprendedor (30%).

Pese a que el vínculo familiar es un aspecto muy importante para iniciarse en el sector, en 2014 el aumento de solicitudes de ayuda de jóvenes (menores de 40 años) para iniciar una explotación la región ha sido “una barbaridad”. “Se ha pasado de dos o tres peticiones a cincuenta. Puede parecer poco, pero para el sector es una barbaridad”, explica Martínez. Esta ayuda para el comienzo de la actividad agraria o ganadera ronda los 30.000 euros. Sin embargo, la Comunidad de Madrid “solo suele conceder alrededor del 15%”, estima Anchuelo. “El que no lo consigue suele desistir finalmente debido a la dificultad de encontrar otras vías de financiación”, concluye.

Casi 13.000 explotaciones

En la Comunidad de Madrid existen unas 8.284 explotaciones agrarias y más de 4.600 ganaderas. La superficie cultivable es de 220.117 hectáreas mientras que la dedicada a prados y pastizales es de 149.489, según las últimas cifras del Instituto de Estadística de la región. El cultivo principal es el cereal de grano (trigo, cebada, maíz…), con 71.415 hectáreas. También hay 25.437 hectáreas de olivar y 12.042 de viñedo, dos productos madrileños con denominación de origen y reconocidos a nivel nacional. Respecto a la ganadería, habría unas 107.000 cabezas de bovino, 92.000 de ovino, 17.000 de caprino y 18.000 de porcino.

Jaime Alonso: “No me imaginaba volver a mi pueblo”

Este biólogo de 25 años nunca pensó que se haría cargo del negocio familiar. “No me imaginaba volver a mi pueblo después de estudiar biología. Han sido las circunstancias las que me han obligado. Preferiría estar viendo gorilas en el Congo”, asegura con algo de ironía Jaime Alonso, que tras acabar la carrera en 2013 no logró encontrar trabajo. “Presenté varios currículums pero no tuve suerte”, indica. Ante la falta de oportunidades, decidió comenzar a trabajar en la explotación ganadera familiar de Garganta de los Montes, a la entrada del Valle del Lozoya, dedicada a la crianza de vacas charolesas, raza de origen francés muy reconocida por su excelente carne. “Sigo con la explotación pero apenas se sacan 1.000 euros trabajando muy duro”, explica. Por ello, Jaime decidió montar un negocio paralelo de agroturismo, que ofrece múltiples actividades relacionadas con la ganadería y la agricultura e incluye la posibilidad de alojamiento. “Estuve de Erasmus en Florencia y tuve la oportunidad de realizar unas prácticas en la Toscana. Pude observar el negocio turístico que había montado allí con los viñedos. De ahí surgió la idea y por ahora está siendo rentable”.

Noticia extraida de: 20 minutos

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